Spiga
Blog Widget by LinkWithin

La economía del mangoneo

El tema del día ha sido el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y el manifiesto hecho público al respecto. Mucho se ha hablado sobre el tema, así que voy a tratar de no repetirme demasiado, pero si aportar un punto que me hace especial "gracia", y es el cómo parece que el gobierno de nuestro país ni entiende ni quiere entender la economía.

Cualquier empresa ha de validar los modelos de negocio de sus productos antes de que vean la luz, es algo que cualquier persona puede comprender, ya que por muy buen producto que puedas ofrecer, si los costes de producción son superiores a los ingresos que generan sus ventas, o bien si la aceptación va a ser muy baja entre el público objetivo, no resulta en un negocio rentable y por lo tanto no tiene sentido comercializarse. Es un punto básico para cualquier empresa e industria, y cualquier inversor que quiere entrar en un negocio, es uno de los primeros aspectos en los que se fija.

Incluso cuando trabajas en actividades de I+D, el supuesto "nuevo pulmón" de la economía de este país, has de ser consciente del modelo de negocio y del posible mercado de los resultados de tu investigación. Esto incluso se refleja en convocatorias de I+D a nivel nacional, como el Plan Avanza I+D, donde uno de los puntos de la memoria exigida a la hora de presentar el proyecto, debe recoger tanto el mercado del producto final que se quiere desarrollar/investigar, como algunas previsiones de ventas, etc.

Ahora bien, nuestro Gobierno disfruta haciendo excepciones con la industria de la Cultura, y el anteproyecto de economía sostenible no es, ni de lejos, la primera vez. Ya en el FICOD me hirvió la sangre al enterarme que parte del dinero de los Avanza fue a parar a Filmotech, un proyecto que jamás será rentable por varios motivos, que van desde la pésima calidad del desarrollo, hasta la nula proyección de mercado. Y es que después de que te denieguen un proyecto Avanza sin darte razón alguna, que posteriormente pidas explicaciones y te digan que la política de la Secretaría de Telecomunicaciones es no explicar el por qué te deniegan un proyecto, el ver que parte del dinero de los Avanza se va para proyectos de más que dudosa valía, uno siente que le toman el pelo descaradamente.

Y es que no puedo parar de hacerme esta pregunta: ¿Por qué cualquier empresa, incluso aquellas dedicadas a la I+D, han de validar que sus modelos de negocio se adecuen a la realidad social y económica y se pretende que la Sociedad asuma a la fuerza el modelo de negocio que desde la Industria cultural española se impone?

El anteproyecto de ley, además de tirar por tierra los derechos fundamentales de los ciudadanos, va totalmente en contra del modelo económico por el que nos regimos, y si empezamos a hacer excepciones en determinados sectores estamos creando un tumor que se extenderá al resto de la economía española.

Por mucho que se queje la industria de la Cultura, sus quejas encierran muy poco de realidad y mucho de pataleta. Prueba de ello es que mientras las discográficas pierden dinero (al menos dejan de ganar), los artistas ganan cada día más dinero gracias a los conciertos en directo, merchandising, etc. Los consumidores tienen el derecho de hacer lo que quieran con su dinero, y si prefieren gastarlo en asistir a conciertos en lugar de en discos y películas, ¿que narices tiene que decir el gobierno al respecto? Por mucho que digan, los consumidores seguimos invirtiendo en Cultura, pero de una manera muy distinta a la de antes. Ahora tenemos más opciones, como la de comprar canciones sueltas por un euro en lugar de discos a más de 20 euros de los cuáles apenas se aprovechan un par de canciones. Vivimos en una economía global y podemos aprovecharnos de "importar" cultura de otros países donde los precios son más razonables, como es el caso de los videojuegos, cuyo precio en España es prácticamente el doble que su precio en Estados Unidos o el Reino Unido. Hemos dejado de ser meras marionetas de la industria cultural, que en este país nunca nos ha dado buenas opciones, y una vez hemos pensado por nosotros mismos, la industria entera ha puesto el grito en el cielo.

Y como consumidores, como ciudadanos de este país, no podemos dejar que nos tomen el pelo, no podemos dejar que nos quiten opciones, no podemos permitir que el anquilosamiento de una industria arcaica frene nuestro desarrollo.

2 comentarios:

  vitojph

12:10 p. m.

Estoy bastante de acuerdo con tu entrada. Sólo quería hacer un apunte a lo de mantener artificialmente negocios no rentables, para relativizar las cosas.

A veces nos olvidamos de que en España (y en otros sitios) mantenemos muchos sectores subvencionados artificialmente que ya no son, ni volverán a ser rentables. Tampoco son estratégicos para la seguridad del país, ni ocupan a un porcentaje importante de población activa (éstos argumentos no son míos, son "opinión publicada"): el cine, sí, pero también la minería, la agricultura y la pesca. La política agrícola común es una de las partidas más importantes (si no la que más) del presupuesto de la UE. Y ¡ojo!, que me encanta comer lechuga y apretarme un rodaballo, pero si ese dinero se invirtiera en otras cosas...

Lo dicho, muy buena entrada.

  JoSeK

11:36 p. m.

Tienes toda la razón, Victor, y de hecho este tema siempre me ha sacado de quicio. Yo he vivido de cerca algunos aspectos de las ayudas a la ganadería y a la agricultura, y estas ayudas no han hecho más que evitar que estas industrias se adapten y sean competitivas. En el pueblo de mis padres (Galicia), me he hartado de ver a gente que aún conserva algunas vacas/campos únicamente por las ayudas que recibían de la UE. Es un dinero tirado, que no aporta nada y lo único que genera es un sector que se convierte en un lastre para los demás.

Ahora bien, si comparamos las industrias, hay aspectos que cambian mucho. Todavía no he visto un agricultor/ganadero que se queje de lo mal que va el sector con una mansión enorme o un capital que quisieran muchas empresas, cosa que si pasa en la industria cultural. Mira que me jode ver a las Chenoas de turno, que no aportan nada culturalmente hablando, y que viven más que bien, quejándose de cómo les jode la vida la piratería.

¡Un abrazo!